Unidad de Investigación
Reportaje
SIM CHIP, SIM IDENTIDAD
La venta callejera de tarjetas SIM diversas zonas del país (desde la Huacachina en Ica hasta el río Nanay en Iquitos) sirven de caldo de cultivo para un fin más oscuro: el robo de identidad.

Zulema Lopez
Fabrizio Rojas
Carlos Morales
¿Sabías que al contratar un servicio móvil en la calle y entregarle tu huella digital a un desconocido, le abres la puerta a tu información más personal, quedando expuesto a muchos riesgos? Esto es lo que le pasó a una mujer que vive en el distrito de Ate, a quien llamaremos María para proteger su identidad “Compré un chip en la calle sin conocimiento, lo necesitaba con urgencia para mi trabajo, porque no quería usar mi número personal (...) Tuve línea 3 días normal y luego me salió el mensaje de llamadas de emergencia. Cuando llamé a la operadora para reclamar, me indicaron que yo había solicitado una reposición de chip y al abrir mi yape [App del BCP] note que habían retirado 300 soles”, relató María.
Desde noviembre de 2019, de manera administrativa, el Osiptel prohibió a las empresas operadoras la venta de chips de manera ambulatoria. Esto se formalizó desde el 18 de julio del 2023 a través de la Ley Nº 31839, donde en uno de sus artículos se acoge la prohibición de venta de chips en las calles.
De acuerdo con las normas vigentes, la contratación de servicios móviles se realiza solo en puntos de venta con dirección específica, y que se encuentren previamente reportados por las empresas operadoras al OSIPTEL.
Esta modalidad de venta vulnera los derechos de los usuarios, ya que no ofrece garantía alguna sobre lo adquirido, pues no hay forma de certificar que se han seguido los protocolos necesarios para la celebración del contrato de una línea móvil. Exponer tus datos personales a través de un huellero biométrico portátil representa el mayor riesgo para la seguridad de la persona que contrata un servicio de telefonía de manera ambulatoria.
A pesar de la prohibición, en la práctica las empresas operadoras siguen vendiendo chips en las calles a través de terceros. Esto significa un mayor beneficio para ellos porque mientras haya más chips vendidos, obtienen más presencia en el mercado, sin medir las consecuencias que esto puede traer para sus usuarios.
En su mayoría, son los mismos vendedores de las empresas que tienen como cliente a una compañía móvil. Ellos de forma indirecta causan el robo de identidad a personas que podrían ser víctimas de actos ilícitos y robo digital. Estos trabajadores callejeros suelen estafar a los clientes que se ven interesados en adquirir un chip de manera rápida sin necesidad de ir a un establecimiento formal.
Gracias a la investigación realizada por este medio, se detectaron más de 4000 servicios móviles con datos inconsistentes como “nene malo”, “pero calma papi”, “Haland Bolt Advíncula”, en el registro de abonados de las empresas operadoras, que están vinculados a la comisión de delitos de suplantación de identidad, fraude informático, estafa e incluso extorsión.
Cabe recordar que, las ventas irregulares de líneas móviles, en su mayoría realizadas en la calle de manera ambulatoria, motivaron que, en el 2022, las personas presenten más de 77 mil reclamos ante las cuatro principales empresas operadoras (Movistar, Bitel, Entel y Claro) por la contratación no solicitada del servicio móvil postpago. En ese mismo año, las empresas operadoras registraron más de 10 mil cuestionamientos de titularidad de servicios móviles prepago.
El método de la estafa
Desde el año 2002, cuando las ventas de tarjeta SIM aparecieron en el Perú, hubo una gran oferta y demanda del negocio de las telecomunicaciones móviles. Hoy en día, las ventas de chips en vía pública han sido retiradas por ocasionar pérdidas de dinero, reclamos y denuncias de miles de clientes, como mencionamos antes. Sin embargo, el gran problema son los asesores de ventas de campo, pues ellos ante la presión de obtener la comisión que le establece la compañía, alteran y llevan a cabo modalidades delictivas, con el objetivo de estafar a los clientes.
El cliente llega a comprar un chip; en este caso, el asesor lo evalúa con el biométrico y, en lugar de dar al solicitante una línea prepago, le activa una postpago, ya que solo por este último pueden comisionar. El afectado llega a casa con una línea que para su sorpresa tiene una tarifa de pago mensual, y el asesor desaparece de escena, ya que no tiene un punto fijo de venta registrado. Es así que la víctima tiene dos opciones: seguir con la línea y pagar mensual o eliminar ese número en Osiptel.
Según un ex trabajador de Claro que pudo hablar con nosotros, siempre hay un contacto que logra que los chips sean vendidos en tiendas minoristas en las zonas de ventas ilegales, como Centro Comercial las Malvinas y Paruro, en el Cercado de Lima. Estos han sido vendidos en muchas cantidades por varios años. Por esta razón, hay demasiadas denuncias. La empresa América Móvil Perú SAC, conocida como Claro, es la compañía que más ventas registra.
La profundidad del problema
En la capital, la venta directa en las calles es un negocio que prácticamente ha desaparecido. Sin embargo, en provincias diferentes a Lima, la situación es palpable. Un funcionario de la municipalidad de Punchana, uno de los cuatro distritos de la ciudad de Iquitos, comenta que la situación es provocada por la falta de acceso a servicios de telecomunicaciones. “Es normal, ya que en muchas zonas es la única forma de conseguir este servicio”, aseguró. A través de diversas fuentes que residen en diversas zonas del país, se pudo identificar zonas donde esta práctica aún sigue vigente (ver infografía).
En primer lugar, a unos 320 kilómetros de Lima, en la Plaza de Armas de la ciudad de Ica, cercana a la Av. Municipalidad, es normal ver personas vestidas con polos promocionales de diferentes marcas de telefonía, ofreciendo la venta de chips, con un precio que ronda desde los 5 soles. Por otro lado, en la ciudad de Iquitos, alrededor de la cuadra 2 de Av Arica, hay locales de las marcas más importantes; y cerca de ellos, vendedores de chips. En Nauta, una ciudad pequeña a 100 km de Iquitos, se evidenció la presencia de estos vendedores; exactamente, en la cuadra 3 de C. Jirón Lima, en el Mercadillo de Nauta.
Asimismo, se registró este hecho en Cusco, por la calle Tres Cruces de Oro, al frente del Centro Comercial Paraíso, en el distrito de Santiago. Esto evidencia que la venta ilegal de chips sigue siendo un problema vigente en las zonas más alejadas del ojo público. Según el funcionario de la municipalidad de Punchana mencionado al inicio, aquí es un trabajo de las instituciones de fiscalizar y hacer campañas de conciencias; sin embargo, como se demostró antes, las instituciones son débiles y poco eficientes para evitar el delito a nivel nacional.
Ante ello, es papel de los medios de comunicación fiscalizar a los fiscalizadores para que estos hagan una mejor labor. Pero ¿qué pasa cuando los medios locales no son del todo eficientes?
Los medios de comunicación masivos, tales como El Comercio, La República, Latina, América TV o RPP, tienen una visión nacional de lo que sucede en el país, no una regional. Ante ello, el trabajo de los medios locales juegan un rol esencial en la educación de una comunidad, según una ex trabajadora del Área de Comunicaciones del Poder Judicial en Loreto. En esa misma línea, ella menciona que la tarea de advertir a la población sobre los peligros de esta modalidad de venta es limitada. “No solo por un asunto de interés público, sino que muchas veces varios medios locales están ligados directamente al poder público, por una necesidad de que el mensaje llegue a la población, pero que muchas veces se autocensuran”, mencionó en conversación con La Crónica.
Es decir, muchas veces los medios locales no advierten sobre los peligros, sino que no cumplen un rol fiscalizador ante la pasividad de la instituciones por la aún vigente venta ilegal de chips.



