top of page

EL CASO WATERGATE

  • 9 sept 2023
  • 5 Min. de lectura
Watergate es el nombre que se le da a un complejo de seis edificios que acogió en un sexto piso a la Comisión Nacional del Partido Demócrata, ubicado en el noroccidente de Washington D.C., en Estados Unidos. Sin embargo, el término es mayormente utilizado para referirse al escándalo destapado por la prensa que hizo que el entonces presidente estadounidense Richard Nixon renunciara a su cargo. El hecho marcó un punto de inflexión en la historia de esta potencia mundial, pero su trasfondo es mayormente discutido desde otro enfoque: cómo el periodismo de investigación puede transformar a la sociedad.

Richard Nixón fue presidente de los Estados Unidos desde 1969 a 1974.


A inicios de los años 70, el republicano Richard Nixon era el presidente de Estados Unidos, y este buscaba su reelección. De hecho, consiguió reelegirse pese al escándalo, aunque ello se analizará más adelante. Para poder ver el panorama completo, se debe empezar por el principio.

El robo

El 17 de junio de 1972, se reporta un intento de robo en el edificio Watergate por parte de 5 hombres: tres de nacionalidad cubana, un cubano-estadounidense y un estadounidense. La policía llegó al lugar de los hechos y detuvo a los involucrados. Al día siguiente, The Washington Post, uno de los diarios más importantes del país, publicó este hecho con más interrogantes que certezas.

El robo causó confusión para el diario, pues habían factores incongruentes en él. En primer lugar, los ladrones estaban vestidos de traje; asimismo, tenían a su disposición guantes quirúrgicos, equipos de escucha y cámaras de fotografía. Sin embargo, lo que levantó mayores sospechas fue que se les encontró con casi US$2.300 en efectivo.

Los jóvenes periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward empezaron a investigar sobre el hecho, descubriendo algunos sucesos que le darían un giro a la historia. Para ello, fue esencial la ayuda de una fuente anónima denominada “garganta profunda”. Desde ahí, varias pistas empezaron a construir una conexión entre el robo y la Casa Blanca.

El primer indicio fue que un monto de US $25.000, que estaba destinado a la campaña de reelección de Richard Nixon, había sido depositado en la cuenta de uno de los ladrones. Asimismo, se descubrió que algunos involucrados en el robo habían sido parte de operaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con el objetivo de espiar al dictador cubano, Fidel Castro. Pero esto fue solo el comienzo.

Los periodistas también detectaron que el fiscal general de ese entonces, John N. Mitchell, controlaba una organización secreta con el objetivo de espiar y recopilar información secreta de sus opositores en el Partido Demócrata. No obstante, el hecho llegó al clímax cuando una publicación dejó mal parado al presidente Nixon.

Los papeles del Pentágono

El contexto histórico que vivía el país en aquella época se vio marcado sobre todo por la Guerra de Vietnam (1955-1975). De hecho, el presidente Nixon había prometido en campaña que si él era elegido, la guerra llegaría a su fin, algo que al final no sucedió. No obstante, en 1971, The New York Times publicó documentos filtrados sobre la guerra en Vietnam que tenían carácter confidencial. Los llamados “papeles del Pentágono” revelaron cómo el Gobierno había mentido a la sociedad estadounidense sobre lo que realmente ocurría en el conflicto del país asiático.

Ante el escándalo, Nixon decide crear una unidad de investigación que sería bautizada como “Los Plomeros”. Su trabajo era evitar cualquier tipo de filtración de los archivos o documentos secretos del Gobierno y la Casa Blanca.

Fue gracias a los documentos del Pentágono que los periodistas de The Washington Post encontraron algo revelador: Gordon Liddy, uno de los miembros de “Los plomeros”, fue transferido al Comité de reelección de Richard Nixon, donde se le encargó espiar a sus rivales demócratas. Desde esa unidad, salió la orden para entrar al edificio Watergate.

El 10 de octubre de 1972 sale a la luz la investigación de Bernstein y Woodward, recopilando todos los datos mencionados. Sin embargo, el artículo titulado “El FBI descubre que los asesores de Nixon sabotearon a los demócratas” no causó un impacto inmediato. A pesar de los escándalos, la popularidad del republicano continuaba intacta. Fue reelegido para un segundo mandato a finales de 1972.

La caída de Nixon

Poco después, los perpetradores del robo a Watergate fueron condenados por la justicia estadounidense, pero ninguno de ellos mencionó a sus supervisores. El escándalo creció poco a poco entre los miembros del Congreso y en febrero de 1973 el Senado votó por unanimidad crear una comisión para investigar el caso.

El trabajo de la cámara alta del Congreso fue televisado y seguido por millones de estadounidenses. Diversas personas cercanas a la Casa Blanca dieron testimonios, concluyendo mayoritariamente en que si bien Nixon no estuvo directamente involucrado en el robo a Watergate, sí hizo todo lo posible para que no se investigara el caso. La cúspide de todo el proceso fue lo que el asistente junior de la Casa Blanca, Alexander P. Butterfield, aseguró al Senado: había cintas de Nixon.

En realidad, el presidente tenía instalado en su despacho un sistema de escucha telefónica. Nixon se justificó asegurando que lo usaba para “grabar sus memorias”, pero muchos no se convencieron, por lo que el Senado exigió el acceso a esas cintas. Nixon se negó alegando cuestiones de seguridad.
En medio de esa disputa, muchos miembros del sistema de justicia renunciaron a sus cargos o fueron despedidos debido a la presión desde la Casa Blanca, con el objetivo de detener las investigaciones en sus contra. Sin embargo, finalmente la Corte Suprema de Justicia exigió que las cintas sean entregadas al Congreso.

La grabación que más comprometió al presidente fue una donde se le escuchaba pedir a uno de sus asesores que la CIA debía bloquear las investigaciones del FBI respecto al caso, luego de pocos días de haber sido reportado el robo.

El 8 de agosto de 1974, 15 días después de que las cintas se hicieran públicas, Richard Nixon renunció al cargo de presidente. Un hecho inédito se desataba en el corazón de Estados Unidos, pues nunca antes un presidente había dimitido.

La sociedad estadounidense quedó marcada por este hecho, y muchos expertos consideran que el escándalo provocó una ruptura entre la confianza de los ciudadanos y las instituciones del país. La investigación de dos jóvenes periodistas había desencadenado en la caída de uno de los hombres más poderosos del mundo, convirtiéndose en uno de los casos más emblemáticos de la profesión.

El periodismo tanto en antaño como en la actualidad, cumple un papel fundamental en el correcto desarrollo de las instituciones democráticas, pues funciona como un contrapeso al poder. Bob Woodward y Carl Bernstein fueron claves, tal vez, para liberal al país de una amenaza mayor a cualquier guerra: la destrucción de la su democracia.


 
 
 

Comentarios


bottom of page