top of page

El poder del fútbol

  • 21 sept 2023
  • 3 Min. de lectura
Un deporte de todas las sangres
(y todos los gobiernos)


El fútbol es probablemente el deporte más celebrado, seguido, practicado y poderoso del planeta y de la Historia. Hoy en día es un negocio que mueve miles de millones de dólares, a través de campeonatos mundiales, equipos privados, asociaciones y los propios jugadores. Estos últimos se han convertido en verdaderas máquinas de hacer dinero y son tan demandados como el oro. Pero ¿por qué este deporte es tan relevante?

Cuando Argentina ganó la Copa Mundial en el 2022, los ciudadanos de este país sudamericano estallaron en júbilo. La crisis que vive la nación no era pretexto para no celebrar lo que para ellos fue ser “campeones del mundo”. De hecho, el término alude directamente al fútbol, culturalmente hablando.

Gracias a esta victoria, Lionel Messi se convirtió en una figura de culto dentro y fuera de Argentina, un fenómeno social solo igualado por su compatriota Diego Armando Maradona. El “Pelusa” triunfó en México 1986, sellado en una histórica jugada llamada “La mano de Dios” y un final emocionante. Al igual que Messi, Maradona consagró al equipo nacional en tiempos difíciles para los argentinos. El país había perdido la Guerra de las Malvinas contra Reino Unido, y aquello sería la principal razón por la que ambos son considerados hoy en día íconos populares.

Perú tiene una hinchada similar, aunque el país jamás triunfó en un campeonato mundial ni tiene en su repertorio jugadores idolatrados internacionalmente. Luego de 36 años de ausencia, logró conseguir un puesto en la Copa Mundial Rusia 2018. Una vieja aspiración de los peruanos se había hecho realidad. Aunque finalmente fue eliminado tras perder 1 - 0 contra Francia.

El fanatismo

Ahora bien, su origen se remonta al Reino Unido en plena Revolución Industrial. Este deporte fue practicado por los estudiantes aristócratas de la zona como una forma de canalizar la rabia y demás; sin embargo, poco a poco fue ganando popularidad en la clase obrera y los marineros que viajaban a todos los territorios del Imperio británico y sus aliados. Y eso fue lo que lo hizo tan popular: un deporte sin distinción de clase, raza, origen o edad.

Cuando llegó la televisión, el negocio del fútbol se masificó, y poco a poco el fanatismo creció. Las emisiones en vivo, derechos de transmisión y los patrocinios de de poderosas marcas hicieron que los estadios de fútbol tengan un espacio en todos los rincones del mundo.

Aquello fue entendido por las naciones más poderosas del mundo: el fútbol como arma geopolítica. En el 2022, Catar fue sede de la Copa Mundial con miles de polémicas antes y después del campeonato. La ONG Amnistía Internacional denunció que numerosos migrantes murieron durante la construcción de los estadios en el país, Catar confirmó 400 personas. Eso quedó en un segundo plano, ya que el emirato se posicionó política, cultural y económicamente en el mundo.

Arabia Saudita y otros países del Medio Oriente han entendido esto muy bien, y cada año invierten millones de dólares en equipos, infraestructura y los propios jugadores. Aunque medios de comunicación, activistas y políticos ven que se usa el deporte como una “lavada de cara” de los países poco respetuosos con los derechos humanos, Salmán bin Abdulaziz ha gobernado el país autoritariamente como monarca absoluto.

De todas formas, los cambios que se den geopolíticamente en el panorama internacional no cambiarán al deporte ni su forma de hacer dinero. De hecho, tras la llegada del internet y la Inteligencia Artificial parece ser que mejora su posición en el mundo. Fanáticos de todos los países siguen con devoción y admiración los partidos de diversos territorios y clubes internacionales.

El dilema es que estamos ante un fenómeno capaz de unir naciones y países rivales en un objetivo común, ser jugado en un estadio en Dubái o en un barrio pobre en Belagua y hacer que gobiernos autoritarios ganen mayor poder de forma muy sutil. Ante todo esto, la mayoría de los miles de millones de seguidores de este deporte simplemente se preguntan: “¿Por qué me afectaría eso? Yo solo quiero ver fútbol”.

 
 
 

Comentarios


bottom of page