La nueva estrategia de la Iglesia católica para eviatr su declive
La noticia de que el Vaticano organiza un sínodo resultó una gran sorpresa para todo el mundo. El papa Francisco inauguró el último miércoles una ceremonia de casi 4 semanas en donde el tema central será el futuro de la Iglesia. En ella, se abordará temas que incomoda a la institución: si los laicos y las mujeres pueden tener voz y voto en las decisiones de la Iglesia, el matrimonio de sacerdotes, la bendición de la unión entre personas del mismo sexo, entre otros. Algo que cambiará al catolicismo para siempre.
Desde hace varios años, el papa Francisco estuvo envuelto en polémicas por sus declaraciones poco ortodoxas sobre el camino que la Iglesia católica debía seguir, un sendero de paz e inclusión. Se refirió al papel de la mujer en la actualidad o la homosexualidad, algo que no gustó a los católicos más conservadores. Hoy, está en marcha el nuevo plan para que la histórica institución que él preside pueda adaptarse y no caer en la irrelevancia.
¿Síno qué?
El sínodo es un término desconocido para la mayoría de los creyentes (y los no creyentes), que según la Biblia significa “caminar juntos”; aunque, en la actualidad es un término referido a una reunión o asamblea. Desde la década de 1960, se realizan periódicamente estos encuentros con el objetivo de que la Iglesia trace una guía sobre ciertos temas y así abrirse al mundo. El Vaticano ha establecido que esta durará varios años.
“Estoy consciente de que hablar de un ‘sínodo sobre la sinodalidad’ puede parecer un tanto ininteligible, autorreferencial, demasiado técnico y muy poco interesante para el público en general”, dijo Francisco en agosto último. Sin embargo, añadió que se trata de “algo de verdad importante en la Iglesia”. El papa ya ha pasado por varios sínodos durante sus 10 años en el cargo. Aunque este, se dice, definiría su rol como pontífice y por el que se le recordará en el futuro.
La reunión tiene fecha de cierre para 2024, donde luego de que los obispos escuchen los temas programados, pasan a redactar un documento que será votado. Si el mismo es aprobado, se eleva al papa para que este dé su aprobación. Si todo ello se cumple, este será considerado una documento papal. Aunque Francisco también puede redactar el suyo y presentarlo ante la asamblea.
De hecho, este proceso ya comenzó el 2021, cuando el Vaticano extendió a iglesias locales de todo el mundo para redactar informes nacionales. La ciudad lo considera como una síntesis de lo que los fieles de a pie consideran esenciales para sus vidas religiosas.
¿Acaso es importante?
La Iglesia católica siempre ha sido una institución que camina con pies de plomo, muchas veces esa es su propia naturaleza. Según The New York Times, si bien es cierto que el mero hecho de reunirse supone un cambio notable en las decisiones de la Iglesia, nada confirma que podrá abrazar todos los temas que han trazado. Aunque para muchos, la decisión del papa de invitar a mujeres y laicos para que sean partícipes ya es una revolución en sí.
Asimismo, The Times mencionó que “la Iglesia ha dejado claro que no significa que la institución vaya a democratizarse, sino que Francisco escuchará más voces y aprovechará la riqueza de una perspectiva más diversa”.
Por otro lado, la institución no puede unir parejas civilmente, pero las bendice. La aceptación a parejas homosexuales ha levantado más de una voz de protesta. Francisco se ha mostrado abierto a “acoger” a personas homosexuales al considerar que ellos "no pueden ser jueces que sólo niegan, rechazan y excluyen". En esa misma línea, el papa consideró que si bien es cierto que la homosexualidad no es un crímen, la Iglesia todavía lo considera “objetivamente pecaminosa”. Por lo tanto, el matrimonio entre personas del mismo sexo no será aceptado por la institución.
El hecho de “abrirse al mundo” a través de temas que incomodan a la Iglesia ha despertado, como se esperaba, gritos de celebración y enfado. Si la institución toma una desición favorable en temas como la homosexualidad o el matrimonio de cléricos, marcará un punto de inflexión. Será una mejora de imagen al acoger a poblaciones históricamente reprimidas por el catolicismo, especialmente en lugares como Europa o Estados Unidos. Sin embargo, puede encontrar una resistencia religiosa en lugares más conservadores como algunos países de Latinoamérica, especialmente en el Perú.
Los fieles peruanos, que han sido históricamente conservadores en temas sociales, no verían con buenos ojos las reformas que se dan en el Vaticano. Esta situación podría complicar las relaciones de religiosidad que hay entre la Iglesia católica y sus seguidores locales, sumándose a la rebeldía de alguno de los líderes políticos tradicionalistas. La respuesta de la Iglesia a ese llamado será, probablemente, lo que concrete el legado de Francisco como un revolucionario y su capacidad para llevar un mensaje nuevo y renovado a las futuras generaciones. Queda esperar cuáles serán las conclusiones del sínodo que durará varios años, en donde todo puede pasar. Pero como dicen por el Vaticano: Tempus fugit.
Comentarios